
Son días en los que la caja de regalos de la vida se transforma en algo común, pero siempre con esa energía de sorpresa fugaz. Fotografías remotas de un corazón un poco lastimado, seguro y estático. Las sonrisas están más cercas, son más sencillas y esconden ese algo que nadie más puede decifrar, es sólo mía, sólo mío. Los ojos se entremezclan cada vez más, pero de una manera simple y entretenida. Un simple roce, rompe cada trozo de una historia particular, nos distorciona, tentandonos a ese algo que va más allá de mis manos. Sigo escalando, sigo pensando, escucho, veo y retrocedo.
Se tiende a perder la cabeza, hasta por el roce más minimo de descontento. Rescato esos ingredientes escenciales en la vida que la convierten en algo diferente y solemne. Momentos de delicadeza y entusiasmo hacen que nuestros pensamientos se dediquen a lo más detallado y simple, la gota más minima de dolor, fortalece hasta al imperfecto ser. Y lo difícil se transforma en algo más fácil, los ojos son deducibles y la voz, algo más imparcial. Veamos lo que se nos viene, por mientras dedico y regalo un corazón lleno de múltiples funciones didácticas y revolucionarias. Hoy, es el día de la amistad, celebrado por tantos y yo, que soy una afortunada en tener los amigos que tengo, esos de los mejores, los únicos, verdaderos, fieles, creadores de tantas realidades y verdades. Lograr mezclar tu vida y la de ellos es un objetivo que sin darse cuenta pasa a primer plano, ilusiones eternas y almas contempladas como una sola. Son lo mejor, aquí conmigo, por y para siempre.